viernes, 29 de julio de 2011

DESALMADOS

Un rancho, un chango andando,
por ahí un carro y un aire caliente
que todo lo envuelve.
Misterios que trae la siesta
y un dejo de vidala.
Amigos, siempre amigos,
la mano que se tiende y deja 
una caricia deseada para el alma.
Muy poco para los que
no saben mirar y demasiado
para estas ganas de sentirme
aún más lo que soy y puedo ser.
Pueblo adentro de sus venas
puedo encontrar razones y causas
más allá del río que veo,
de la estrella que ilumina un camino
de terrones y silencio.
Una ilusión, una esperanza,
quizás una danza estelar y firme
que se baila sin resguardo.
Cuestiones milenarias bajo el sol
que reverberan y obligan.
Manos que amasan pan,
mañanas desafiando al tiempo
y una guitarra dispuesta
a recrearlo todo.
Apenas comentarios
para los que no saben mirar
y saciedad de amor para este modo
de andar buscándolo.
Noche adentro de sus penas
puedo darme el gusto
de ser, al menos un instante,
yo también uno más.
Un hachero, un pastor, un cantor,
un coplero, un vidalero, un maestro,
un peón, una historia, un grito.
Que el Dulce refleje mi cara
y me diga que logré ser todo eso.
Nada más triste que dejar de lado
el alma en la propia tierra de uno.
Por eso, si vas a mirar nada más
que con los ojos, no vayas
a Santiago del Estero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario