miércoles, 20 de julio de 2011

CAMINO DE LA NOCHE

Camino de la noche voy
sin saber si podré
enfrentarme a su silencio.
No sé si es cobardía
o el reverso simétrico
de la cotidiana disputa
con cada espejo que me cruza.
Camino de la noche voy
como quien busca
una huella inmemorial en el desierto
teniendo por norte una estrella
y sólo una.
¿Soy yo éste de hoy
o será que trepido en la espesura
brutal e impiadosa de los astros
sin destino?
¿Irán mis pasos sin quejas
hasta las razones últimas
allí donde el alma
no habla más que del alma?
Y me aboco a fundar encrucijadas y esquinas
como si nunca hubiesen existido.
Perplejo esparzo soplos de vida
que crean y recrean paisajes y avenidas,
crepúsculos y barrios.
(Ni aún así me aseguro que son míos
y me siento un desteñido
remedo de Dios).
Camino de la noche voy
tratando de encontrar
qué sombra me pertenece
y a qué ilusión pertenezco.
Improba y descomunal tarea
que demanda desandar sueños,
empinarse de golpe, como si nada,
y pegar el grito.

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