miércoles, 20 de julio de 2011

NOCTURNO Nº 2 EN MI BEMOL




  
No sé si tan nocturno, para mí.
Al menos hoy.
Hoy puede ser una tarde mansa,
de invierno,
un río que va y va
soñando una orilla que está enfrente.
O sencillamente mis sueños
que quieren volver.
que arañan el suelo como arado
para después sembrar el atardecer
de cosas, como semillas,
que son potencia, pura y desafiante.
No sé si tan nocturno, para mí.
Al menos hoy.
Hoy puede ser un pájaro
entreabierto que pregone clamoroso
la llegada de una sombra,
de una instancia
que me obligue y desafíe.
O tristeza pura y cristalina
que no necesita un motivo.
Porque siempre estuvo
aún antes de mi tiempo y
antes del antes del antes.
Ontológica y esencial
como la primera estrella que nadie nombra.
No sé si tan nocturno, para mí.
Al menos hoy.
Hoy puede ser el día que se extiende
y se ofrece como un saludo.
Como un antídoto eficaz
contra el hastío y el cansancio.
O volcán que despierta
esparciendo furioso sedimentos,
parcelas de incertidumbre, como signos
que obligan a preguntarnos.
A decirnos y a escucharnos sin espejos,
como fugaz metáfora del miedo
o miedosa metáfora que fuga.
No sé si tan nocturno, para mí.
Al menos hoy.
Hoy puede ser nada más que un piano.
Y Chopin. Y su vida. Y la mía.
Y este encuentro. Y el misterio.
Y todo el mundo. Y el arte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario