miércoles, 20 de julio de 2011

ELECCION

Si me das a elegir, prefiero
una tarde gris para el encuentro.
Te diría que, mejor aún,
si una lluvia mansa y tenaz
nos sorprende desde el falso límite que impone el ventanal de un bar.
Porque entonces, el cielo se oscurece
y la prisa de la gente que corre allí afuera
no tiene más horizonte
que dejar de ser rehén de las gotas.
Y yo, seguramente, en ese momento,
andaré  tal vez disimulando palabras
que ocultarán otra prisa y buscarán
otro horizonte más cercano.
Porque ¿cómo decirte?
Habrá un instante, una fracción
en que todo se detendrá
y hasta creo, uno mismo será ajeno
de uno mismo por misterios y certezas
que llegan en silencio
como una ofrenda, un rayo azul.
Habrá un universo y hasta el infinito
en cada rincón de nosotros
en ese instante que nos obligue
a acomodarnos de nuevo en la silla
con un reflejo nervioso y medido.
Y yo no tendré más remedio
que transitar el camino impredecible
para ir desde un verso a vos
que serás toda realidad, toda presencia.
Es cierto, no lo digas,
que por ese camino también se van
los sueños, las ansias, lo esperado.
Pero no hay otra posibilidad
en esta encrucijada y allí estaré.
Una sola cosa te pido:
que sean tus ojos los que digan
cómo será el momento que sigue.    

No hay comentarios:

Publicar un comentario