esa claridad necesaria y conveniente
al rescate obligado de mi cielo ausente
que de nuevo podrá ser o no podrá?
Necesito, en esta tarde dada
el color del malvón y la espesura
que atempere en algo esta ternura
siempre mía, valerosa y esperada.
Tal vez una lluvia larga y mansa
me traiga de una vez lo pretendido.
Aquellas lluvias que vencen al olvido
y dejan en un charco una esperanza.
Y digo un patio, una casa…
como quien sabe con límpida certeza
que mi última razón late y empieza
en un mar de baldosas que no pasa.

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