lunes, 17 de octubre de 2011

PAJAROS

Tal vez ese pájaro
que observo esta tarde
en desconocido regreso
no sienta tanta tristeza.
Quizás porque los árboles, para él, sean punto de apoyo, refugio obligado y no prolegómeno de angustias, de repetida noche.
Y comparo mi vuelo:
a veces tan inútil como la necesidad
de hablarle a una sombra.
Lo he visto en el Parque Lezama
y me parece que es el mismo
que alguna vez quiso alcanzarme
y yo, soberbio de todo,
ni siquiera dejé una esperanza.  
Lo he visto, dichoso,
esparcir su trino augural
invitándome a su altura
y yo, insensible a su ternura
tampoco pude alternar un verso.
Yo tengo donde regresar
y sin embargo la tristeza es sólo mía.

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